FRENTE A LA OLA DE XENOFOBIA Y RACISMO
Todo indica que la gendarmería marroquí, por motivos políticos propios, decidió abandonar su tarea habitual, bien pagada por la Unión Europea, de ser los guardafronteras, permitiendo que el pasado 30 de julio casi 78 mil personas, desesperadas por encontrar una vida mejor, creyeran que tenían el camino abierto hacia España. En realidad la mayoría pronto vió que no era así, en un día más de 50 mil volvieron a Marruecos. Otros fueron volviendo en días sucesivos. Casi 100 de ellos nunca tendrán esa posibilidad, murieron durante el proceso, ahogados la mayoría.
Sin embargo, entre 7.000 (segun Gobierno central) y 10.000 personas (según el Gobierno de Ceuta), que incluyen a unos 4.000 menores de edad, siguen en Ceuta. Después de casi mes y medio continúan en situación desesperada, sin alojamiento, sin comida, sin medicinas, sin nada salvo el acoso de parte de la población y la indiferencia del Gobierno de la ciudad autónoma que no se hace cargo de ellos ni encuentra quién lo haga.
La ultraderecha (Vox, los medios afines y por supuesto también el PP) ha puesto el grito en el cielo, clamando “invasión”, incluso llamando abiertamente a contrarrestarla “cazando” a los invasores. Un puñado de agitadores ultras incluso se desplazaron a la ciudad, recibiendo un contundente rechazo por parte de la población
¿Es cierto que “nos han invadido”? ¿Marruecos ha intentado invadirnos?

No. Decir eso es no entender nada del mundo en que vivimos. No se trata de que Marruecos sea un país con intenciones expansionistas que ha mandado a un ejército desarmado a “ocuparnos”. Se trata de que el conjunto del continente africano es un campo de concentración. Tras décadas de independencia y “descolonización” el hecho es que los países imperialistas, notablemente EEUU y la Unión Europea siguen explotando al continente y desangrándolo.
Millones de personas no ven otra salida para una vida mejor o al menos vivible, que emigrar. Y esto es verdad también en Marruecos, donde a la falta de empleo y posibilidades para la juventud se une un régimen opresor insoportable. Así que la presión de miles y miles queriendo escapar de la tortura que es su vida es constante, y lo seguirá siendo mientras África siga siendo explotada, viendo cerrada su posibilidad de desarrollo. Para impedir este flujo masivo de inmigrantes hacia la Europa rica, la Unión Europea paga millones a Marruecos (y a Turquía) para que sean los que hagan el trabajo sucio de policía fronteriza. Esto pone en manos de estos países la posibilidad de abrir de vez en cuando el grifo para mostrar un malestar, como ha hecho ahora Marruecos ante el acuerdo gasístico de España con Argelia. Pero es sólo eso, un chantaje momentáneo, porque Marruecos no quiere arriesgarse a perder los millones que recibe de la Unión Europea para cumplir su papel de guarda fronterizo.
Así que no se trata de enredarnos con teorías conspirativas, desde Mohamed VI hasta Trump y el Mossad. No hace falta ningún plan secreto para provocar una avalancha de inmigrantes, simplemente basta con relajar la frontera.
Para los que ante todo nos reivindicamos de nuestra clase, la clase trabajadora, la nacionalidad es secundaria. Lo más urgente es atender a las necesidades de las personas que atestan playas y barrios en Ceuta sin las condiciones humanas mínimas. Por esa razón, Barrios Hartos recogimos enseres y alimentos y lo hemos enviado directamente, mediante compañeros/as nuestros.
Desde Barrios Hartos reiteramos nuestra defensa de la libre circulación de personas y por lo tanto de la reivindicación papeles para todos, la regularización y la igualdad de derechos entre los trabajadores que vivan en el mismo país. Nativa o extranjera, la misma clase obrera.
Barrios Hartos reiteramos nuestra oposición a toda forma de imperialismo y colonialismo y expresamos nuestro apoyo a los pueblos de África, notablemente a los pueblos marroquí y saharaui, que luchan contra sus opresores, que no sólo son sus gobiernos y reyes, lacayos del imperialismo, sino también las multinacionales capitalistas y las potencias imperialistas que los apoyan y sostienen.
En ese sentido, no olvidamos que España fue también una potencia colonial, que abandonó a su suerte al Sáhara y sigue manteniendo dos enclaves coloniales, más algunos peñascos, en el Norte de África. Los roces entre España y Marruecos no deben hacernos olvidar que España es el tercer mayor inversor extranjero en Marruecos, que España sigue siendo en relación con este país una potencia rica que extrae riqueza, que Marruecos es un país dependiente y explotado.
Por esa razón Barrios Hartos hicimos un llamamiento a NO acudir a las concentraciones convocadas en toda España “en defensa de la españolidad de Ceuta”. Al contrario, llamamos a acudir a las concentraciones contra la ola de xenofobia y el racismo desatada.
Es cierto que la ciudadanía ceutí está sufriendo ciertas incomodidades por la presencia súbita de tantos inmigrantes. Pero Ceuta es una ciudad militarizada de 40 mil habitantes, el 40% de los cuales tiene doble nacionalidad u origen marroquí. Con quien hay que solidarizarse es con los inmigrantes, que si no han vuelto a casa (como hicieron la inmensa mayoría de los que entraron el día 30) es porque eso significaría para ellos la recaída en el infierno. Hay todo tipo de casos particulares entre ellos pero la mayoría se reducen a esto: prefieren arriesgar sus vidas a volver.
Por eso llamamos a todas las organizaciones obreras y populares, sindicatos, asociaciones de vecinos, etc a solidarizarse con los inmigrantes en Ceuta, a que se envíe ayuda y a exigir de los poderes públicos que pongan los medios necesarios para aliviar su situación insostenible, dando cobijo lo antes posible en el territorio español a todas personas que aún siguen hacinadas en Ceuta, con especial y prioritaria atención a las y los menores.
Por ello también seguiremos participando en todas las manifestaciones contra la xenofobia, como la convocada por un grupo de organizaciones, entre las que nos encontramos, para el viernes 11 de septiembre.

