ÉRASE UNA VEZ, EN SAN JOSÉ DE PALMETE

Sevilla, 22 febrero 2026
José Verdón, COLECTIVO CULTURAL “AIRE LIBRE”

Un lugar tan alejado e inhóspito en sus orígenes que fue apodado “El barrio de los lobos”. Posteriormente sus vecino/as, estaban tan unidos y eran tan solidarios que al nombrar sus calles con nombres muy humanos y bondadosos, adquirió otro apelativo popular “El barrio sin maldad”


Muchos años después, ocurrió “un milagro”. Iban a ser expulsadas de sus viviendas 11 familias, pero estas quedaron alojadas y felices en sus hogares.


Tras este preámbulo literario, vamos al relato real, que no es una leyenda menor. Las 11 familias vulnerables, que recibieron la orden de desalojo de sus viviendas, en la calle Verdad, 54, en plena Navidad, luego aplazada hasta pasados los reyes magos, para alargar sus agonías, no fueron conscientes de los factores que se activaron en pocos días y que dieron como resultado que se anulara dicha orden y el Ayuntamiento de Sevilla anunciara una solución para que conservaran sus hogares en régimen de vivienda pública protegida, a un precio adecuado y con los arreglos que los desperfectos existentes requerían.


El sorprendente suceso fue etiquetado como hito por el Ayuntamiento, victoria por la prensa y sectores de la izquierda, hasta precedente y solución social, se le llamó. Lo que debería haber sido un suceso habitual, más que normal y ni siquiera llegar a tales titulares, adquirió tal proyección, por tener un final feliz.


Lo previsto era encontrar unas familias angustiadas y estigmatizadas con escasos enseres en las manos, rodeadas de niños asustados o llorando, frente a un funcionario, ejecutor del juzgado, unos policías disciplinados y con cara de ley mordaza y unos bomberos que no auxiliaban, con su temerario valor, a personas en riesgo de exclusión, sino que colaboraban en expulsarlos a la “puta calle”. Ese era el denigrante servicio que tocaba cumplir y aunque se aplazara, finalmente se resolvería como otros cientos de miles y unos 60.000 previstos para este año 2026. Esto se hubiera producido ante las miradas solidarias e impotentes de un escaso grupo de personas en su apoyo.


Ocurrió lo inesperado, que era lo que algunos asesores jurídicos pretendieron, lo que un sector del movimiento vecinal con liderazgo de “Barrios Hartos”, y la presencia de diversos colectivos ciudadanos, sindicales, las intervenciones de portavoces parlamentarios y municipales de la izquierda progresista andaluza, entre otros grupos y entidades que siempre con sus bandera en alto y la esperanza por solución, apuestan por la solidaridad, la justicia y la humanidad.


Desconocemos otras maniobras e intereses de propietarios, bancos, especuladores y otras alimañas. Que un Ayuntamiento se apunte el tanto mediante su decidida iniciativa, con la ampliación del parque de vivienda pública de EMVISESA, es lógico, nada que reprochar, hasta reconocerlo. Queda un matiz, desconocido en ello. Al declarar que se acometió tal solución con una inversión superior a ninguna otra en este sentido, nos deja muy preocupados ¿qué va a pasar con los próximos lanzamientos? ¿La resolución institucional en este caso, va a modificar el criterio de los jueces? Sus sentencias ¿seguirán siendo favorables a banqueros y fondos buitres o impartirán justicia hacia familias humildes y vulnerables?


Por último, decir a las fuerzas sociales, progresistas y la izquierda transformadora, tan ocupada y preocupada por las próximas elecciones, ¿si, no sería un buen primer paso, ante este precedente, redoblar unitariamente las movilizaciones y acciones democráticas para el bien común?, sin tanto ego en las listas y portavoces.


Se dará “un milagro” en el respeto y unión de las izquierdas o seguiremos a verlas venir, esperando que el burro haga sonar la flauta u ocurran otros milagros.


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