“El banco se va, las familias se quedan”
Hoy Emvisesa ha anunciado finalmente que el bloque que había quedado en manos de un fondo buitre por intermediación del Banco Santander, pasa a formar parte del parque público de viviendas, comprometiéndose a su correcto mantenimiento. No sólo eso, que de por sí representa un bloqueo en seco de los especuladores que vienen con sus garras fuera a nuestros barrios, sino que se logra que a 11 familias enteras se les reconozca el derecho a vivir dignamente con alquileres entre 200 € y 250 €.
Aunque lo revistan como una negociación con el Banco, al que una jueza injustamente había otorgado estas VPO, se trata sin lugar a dudas de una victoria completa de la presión social.
Debemos recordar que este proceso ha sometido a un auténtico calvario a estas 11 familias, a quienes desde la tribuna pública, hace pocos días, se las había acusado de ser lo peor, y de merecer lo que estaban sufriendo. Desde estas líneas volvemos a decir que, frente a sus agravios, insultos y criminalización que vierten contra la clase trabajadora, nadie puede estar sin un techo digno mientras haya una sola casa destinada a la especulación y al acaparamiento. Mucho menos cuando estos especuladores realizan sus usurpaciones de la mano de la banca que sigue debiendo 65.000 millones, y que deberían ser recuperados inmediatamente a través de la expropiación sin indemnización de todos los activos inmobiliarios que acaparan.

Afirmamos que la dignidad de las familias, que siempre han ido con la verdad por delante, y su voluntad de lucha han sido el motor de esta lucha. Recordemos ahora que el 5 de diciembre tenían orden de lanzamiento, siendo toda la casta política al mando conocedora de ello, por obligación. Nadie movía un dedo para proteger el llamado “derecho a la vivienda”. No sólo eso, sino que en todas las puertas que llamaban resonaba la misma contestación: resignaos, no podéis hacer nada, sois daños colaterales, el banco tiene mucha fuerza.
Una victoria de la presión social
Pues bien, hoy 19 de febrero, a 5 días de la manifestación del 14F en la que participaron más de 25 organizaciones, quien sale por la puerta del edificio de Calle Verdad, no son las 11 familias con los 9 menores, sino que sale el banco, teniendo que abandonar un edificio con el que el fondo soñaba que podía abrir brecha en un barrio obrero como Palmete. El movimiento les ha parado los pies.
Esto es un logro de la lucha obrera frente a la capitulación y la resignación que representa la idea de que la lucha no sirve, o que la clave está en la negociación. En las negociaciones el banco se sentía fuerte mientras todo permanecía en silencio. Cuando el movimiento, con asambleas, octavillas, publicaciones, megafonadas, se puso en marcha, todo cambió. De la noche a la mañana la negociación se daba en otros términos. Todos aquellos, que hasta entonces se hacían los muertos, corrieron para tapar lo que era un caso más de miles que suceden todos los días en silencio y sigilo cómplice.
La lucha siempre sirve. Incluso cuando no se logran los objetivos últimos, porque siempre da resultados y lecciones. Sin duda estamos ante un hito muy importante, desde cuya importancia llamamos al conjunto de la clase trabajadora a movilizarse, porque si estas 11 familias con el apoyo de la organización del movimiento ha podido, quién no va a poder. Sólo existe una condición, actuar organizadamente, actuar con consciencia de clase, sabiendo que detrás del barniz democrático se esconde una verdadera dictadura en manos de bancos, fondos y multinacionales que trata de arrastrar a nuestra clase a la condición de esclavos. El movimiento obrero, ni en el caso de la vivienda, ni en la lucha en defensa de sus conquistas históricas, puede ni debe consentir estos retrocesos. Esta victoria es una demostración de que podemos pararlos, y más allá de esto podemos avanzar hasta poner fin a esta pesadilla.
La representante de las familias, dignas todas integrantes de la lucha de Barrios Hartos, lo decía esta mañana: “necesitamos luchar por una democracia real de la mayoría, es decir de las familias trabajadoras, terminando con lo que es la democracia de y para los banqueros”.
